¿Prohibir las pantallas o enseñar a utilizarlas? El desafío de educar en la era digital

Vivimos rodeados de pantallas. Las utilizamos para comunicarnos, trabajar, aprender, crear y entretenernos. Sin embargo, cuando hablamos de su presencia en la infancia, la conversación suele reducirse a una pregunta: ¿cuánto tiempo deberían pasar los niños frente a ellas?

Es una pregunta importante, pero quizás no sea la única que deberíamos hacernos.

¿Qué están aprendiendo los niños sobre la tecnología? ¿Quién los acompaña cuando la utilizan? ¿Estamos enseñándoles a comprender el mundo digital o simplemente intentando mantenerlos alejados de él?

Desde la educomunicación, considero que necesitamos ampliar esta conversación.

Porque el bienestar digital no comienza cuando un niño recibe su primer teléfono. Comienza mucho antes, en las pequeñas experiencias cotidianas que le permiten descubrir que la tecnología es una herramienta, no el centro de todas sus actividades.

1. Prohibir no es lo mismo que educar

Cuando aparece una nueva tecnología, también surgen preguntas sobre sus efectos en nuestra manera de aprender, relacionarnos y comprender el mundo.

Con las pantallas sucede algo similar.

Las preocupaciones sobre su uso durante la infancia son legítimas. El tiempo excesivo frente a dispositivos puede desplazar actividades fundamentales como el juego, el movimiento, el descanso y la interacción con otras personas.

Por eso, establecer límites es necesario, especialmente durante los primeros años de vida.
Sin embargo, limitar el acceso y educar para un uso responsable no son exactamente lo mismo.

Podemos establecer horarios, seleccionar contenidos y decidir cuándo utilizar un dispositivo. Pero también necesitamos enseñar, progresivamente, qué lugar ocupa la tecnología en nuestra vida.

Pensemos en algo cotidiano.

Cuando enseñamos a un niño a leer, no esperamos que comprenda inmediatamente todos los libros. Lo acompañamos, le mostramos imágenes, le contamos historias y, poco a poco, le proporcionamos herramientas para interpretar lo que tiene delante.

Con la alfabetización mediática sucede algo parecido.

Los niños necesitan aprender a comprender los medios que forman parte de su entorno. Ese aprendizaje debe adaptarse a su edad y no requiere introducir dispositivos antes de que sea apropiado hacerlo.

Educar para el mundo digital no significa aumentar la exposición a las pantallas. Significa construir las herramientas necesarias para relacionarnos con ellas de manera consciente.

2. El bienestar digital también se aprende desde pequeños

Cuando hablamos de bienestar digital, solemos pensar en adolescentes, redes sociales, videojuegos o teléfonos inteligentes.

Pero sus fundamentos pueden comenzar a construirse durante la primera infancia.

Un niño de tres años todavía no tiene la capacidad de regular de manera independiente todas sus emociones, impulsos y decisiones. Necesita adultos que establezcan límites, anticipen las transiciones y lo acompañen.

Por eso, enseñar bienestar digital a esta edad no consiste en explicarle conceptos complejos sobre tecnología.

Consiste en experiencias sencillas:
– Comprender que una actividad tiene un comienzo y un final.
– Descubrir que existen diferentes maneras de divertirse y aprender.
– Participar en actividades compartidas con los adultos.
– Reconocer progresivamente sus emociones cuando debe interrumpir algo que disfruta.
– Explorar el entorno a través del juego, el movimiento y los sentidos.

La tecnología puede formar parte de algunas experiencias de aprendizaje, pero no debe sustituir las oportunidades de interacción y exploración que necesitan los niños pequeños.

La National Association for the Education of Young Children (NAEYC) sostiene que la tecnología y los medios interactivos pueden apoyar el aprendizaje cuando se utilizan de manera intencional y apropiada para el desarrollo infantil. También destaca la importancia de establecer límites y preservar las experiencias prácticas y las relaciones humanas.

En otras palabras, no se trata de incorporar pantallas porque estén disponibles, sino de comprender cuándo, cómo y para qué utilizarlas.

3. No todas las experiencias frente a una pantalla son iguales

Imaginemos dos situaciones.

En la primera, un niño permanece frente a una tablet mientras reproduce videos de manera continua, sin acompañamiento adulto.

En la segunda, un niño observa junto a su madre un video sobre mariposas. Conversan sobre sus colores y movimientos y, posteriormente, salen al jardín para intentar encontrar alguna.

Aunque ambas experiencias involucran una pantalla, el contexto educativo es diferente.

En la segunda situación, el contenido digital funciona como punto de partida para conversar, observar y explorar el mundo real.

La Academia Estadounidense de Pediatría destaca la importancia del uso compartido de medios entre adultos y niños, así como de seleccionar contenidos apropiados y establecer límites adaptados a la edad.

Esto no significa que cualquier contenido educativo sea automáticamente beneficioso ni que el acompañamiento elimine los riesgos de una exposición excesiva.

Significa que, además del tiempo, debemos considerar la calidad del contenido, el contexto y la participación de los adultos.

La pregunta deja de ser únicamente cuánto tiempo estuvo el niño frente a una pantalla y se amplía:

¿Qué hizo durante ese tiempo y qué lugar ocupó esa experiencia dentro de su día?

4. El mundo real sigue siendo insustituible

Una pantalla puede mostrarnos cómo crece una planta, cómo se mueve una mariposa o cómo viven los animales del bosque.

Pero observar una imagen no es lo mismo que experimentar el mundo con todos nuestros sentidos.

Un niño necesita tocar la tierra, escuchar los pájaros, sentir el viento, correr, construir, imaginar y relacionarse con otras personas.

Estas experiencias forman parte de su desarrollo físico, cognitivo, social y emocional.

Estas recomendaciones nos recuerdan que el bienestar infantil debe comprenderse de manera integral.

No podemos hablar de una relación saludable con la tecnología sin considerar el descanso, el movimiento, las relaciones y las oportunidades de exploración.

Por eso, el equilibrio no consiste simplemente en dividir el día entre minutos de pantalla y minutos sin pantalla.

Consiste en garantizar que las experiencias digitales no desplacen aquello que los niños necesitan para crecer.

5. Nuestro papel como adultos: acompañar antes que exigir

A veces esperamos que los niños apaguen una pantalla sin protestar, acepten inmediatamente un límite o comprendan por qué deben dejar una actividad que disfrutan.

Pero esas habilidades no aparecen espontáneamente.

Se construyen con tiempo, acompañamiento y experiencias repetidas.

Podemos comenzar con acciones cotidianas:
– Anticipar cuándo terminará una actividad digital.
– Establecer rutinas claras y consistentes.
– Acompañar las emociones que aparecen al apagar un dispositivo.
– Proponer actividades alternativas que resulten significativas.
– Compartir contenidos y conversar sobre ellos.
– Modelar con nuestro propio comportamiento una relación equilibrada con la tecnología.

Este último punto merece especial atención.

Los adultos también necesitamos revisar nuestros hábitos.

Difícilmente podremos transmitir la importancia de estar presentes si nuestros dispositivos interrumpen constantemente los momentos de convivencia.

Educar en bienestar digital también implica reconocer que somos modelos de comportamiento.

6. De esta reflexión nació Dino Arcoíris

Como educomunicadora y educadora infantil, me interesa encontrar maneras de acercar estos conceptos a los niños desde sus primeras experiencias de aprendizaje.

Así nació Dino Arcoíris, la tablet y el bosque, un cuento infantil que aborda el equilibrio entre el uso de las pantallas y el descubrimiento del mundo real.
Dino es un pequeño dinosaurio que disfruta de su tablet, pero también descubre que fuera de ella existe un mundo lleno de experiencias.

A través de una aventura por el bosque, explora sonidos, colores, texturas y nuevas formas de aprender.

La historia no presenta la tecnología como un enemigo ni pretende enseñar que las pantallas son malas.

Busca abrir una conversación sobre los diferentes momentos que forman parte de nuestra vida.

Porque podemos aprender con una pantalla, pero también necesitamos descubrir todo aquello que sucede cuando levantamos la mirada.

El cuento se convierte así en una herramienta para que familias y docentes puedan conversar con los niños sobre el bienestar digital utilizando un lenguaje cercano a su etapa de desarrollo.

Conoce Dino Arcoíris, la tablet y el bosque

7. Educar para el mundo en el que van a crecer

La tecnología continuará transformándose. Aparecerán nuevas plataformas, dispositivos y formas de interacción que todavía no conocemos.

No podemos anticipar todas las herramientas que utilizarán los niños cuando sean adultos.

Pero sí podemos comenzar a construir las bases de una relación saludable con ellas.

Podemos enseñarles a preguntar, explorar, crear, reconocer límites y comprender que ninguna herramienta sustituye por completo las experiencias humanas.

La alfabetización mediática no comienza necesariamente frente a una pantalla. También comienza cuando un adulto conversa con un niño, le ayuda a interpretar una historia o le muestra que existen diferentes maneras de descubrir el mundo.

Desde Todo Sobre Medios creemos que la educación digital debe formar parte de una educación integral, respetuosa de las necesidades de cada etapa del desarrollo.

Porque preparar a los niños para el futuro no significa apresurar su contacto con la tecnología.

Significa acompañarlos para que, cuando llegue el momento de utilizarla, cuenten con herramientas para hacerlo de manera responsable.

No se trata de elegir entre la tablet y el bosque. Se trata de enseñarles que hay momentos para ambos y un mundo entero por descubrir.

Referencias para el artículo

  1. Organización Mundial de la Salud (2019)
    Guidelines on Physical Activity, Sedentary Behaviour and Sleep for Children under 5 Years of Age.
    Recomendaciones sobre actividad física, descanso y tiempo sedentario frente a pantallas.
  2. NAEYC y Fred Rogers Center (2012)
    Technology and Interactive Media as Tools in Early Childhood Programs Serving Children from Birth through Age 8.
    Documento de posición sobre el uso intencional de tecnología en educación infantil.
  3. American Academy of Pediatrics
    Why Co-Viewing Is Important: Tips to Share Screen Time With Your Kids.
    Orientaciones sobre acompañamiento adulto y hábitos digitales familiares.

Escrito por Maria Eugenia Orta

Publicado por Todo Sobre Medios

TSM – Todo Sobre Medios es un proyecto de educomunicación que acompaña a familias y educadores a comprender, analizar y convivir mejor con los medios y las pantallas, desde el pensamiento crítico y la vida cotidiana.

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