Vivimos rodeados de pantallas, pero pocas veces nos detenemos a pensar cómo convivimos con ellas. Más allá del tiempo de uso, el verdadero desafío está en el acompañamiento y la comprensión.
¿Por qué prohibir no educa?
Prohibir suele ser una reacción rápida frente al miedo o la incertidumbre. Sin embargo, cuando solo se limita el acceso a las pantallas sin diálogo ni acompañamiento, se pierden oportunidades valiosas para enseñar a pensar, preguntar y tomar decisiones con criterio.
Acompañar no es controlar
Acompañar implica estar presentes, observar, escuchar y conversar. No se trata de vigilar cada acción, sino de construir confianza y ofrecer herramientas para que niños, niñas y adolescentes aprendan a convivir con los medios de manera consciente.
Educar en medios no es una respuesta rápida ni una receta única. Es un proceso cotidiano que se construye con presencia, diálogo y criterio, entendiendo que las pantallas forman parte de nuestra vida y que el acompañamiento hace la diferencia.
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